¿Por qué contra Monsanto? Semillas transgénicas

El otro día una amiga me preguntó cuál era el tema con los transgénicos y con Monsanto, puntualmente. Entonces decidí escribir una pequeña nota al respecto, explicando primero algo sobre las “semillas transgénicas”…

Bueno, primero, Monsanto fue fundada en 1901 en St. Louis, Missouri, Estados Unidos. Comenzó como una empresa dedicada a la fabricación de productos químicos, pero luego se dedicó a la producción de endulcorantes para la industria alimentaria, quimicos agricolas como el DDT, PBC tóxicos, componentes del Agente Naranja para la industria militar, la hormona de crecimiento bovino y finalmente las semillas transgénicas. Todos, productos que han salido al mercado bajo una serie de cuestionables estudios y normativas.
Aún así para el año 2005, Monsanto proporcionaba la tecnología para el 90% de los cultivos transgénicos en todo el mundo, controlando el 27% del mercado comercial de semillas y el 90% de las semillas de soja (¡atentos veggies!).

A pesar de ser la empresa líder sólo 2 rasgos transgénicos han llegado a comercializarse: la tolerancia a los herbicidas y la tolerancia a las plagas de insectos. La mayoría de las variedades desarrolladas por Monsanto han sido desarrolladas para ser tolerantes al herbicida Roundup, creado por la misma empresa y producido a base de glifosato, un elemento muy tóxico que genera enfermedades y malformaciones congénitas en las comunidades que viven cerca de los cultivos que son tratados con Roundup.

Inicialmente, se decía que los alimentos transgénicos acabarían con el hambre en el mundo, sin embargo sólo han reforzado el dominio de las grandes empresas sobre la agricultura. Además la mayoría de los cultivos transgénicos son para alimento de animales o de agrocombustibles con destino a paises ricos, en lugar de alimento para pobres.

Los países que tienen el 90% de los cultivos transgénicos son: Estados Unidos, Brasil, Argentina, India y Canadá.

Las preocupaciones en torno a los transgénicos tienen que ver con la contaminación de los cultivos y los alimentos producidos mediante agricultura convencional y orgánica, la desaparición de las pequeñas granjas, y un posible aumento de la pobreza debido a la dependencia que genera la obtención de semillas transgénicas a través del sistema de patentes, que prohíbe a los agricultores conservar semillas de una cosecha a otra lo que los obliga a comprarlas cada vez. De ahí que surge la necesidad de proteger las semillas de la industria que pretende lucrar con ingeniería genética, patentes y agrotóxicos.

Felizmente, gracias a una serie de acciones de diversas ONG y agrupaciones, Monsanto y el agronegocio enfrentan cada vez más rechazo ya que la gente ha tomado conciencia de las consecuencias; que arruinan la agricultura local y perjudican a las comunidades; las semillas locales se tornan ilegales, la biodiversidad desaparece, la tierra se contamina y los agricultores son envenenados y criminalizados.

En Europa, India, África y Latinoamérica (Brasil, Argentina, Perú, Guatemala, Haití entre otros) se han realizado una serie de acciones para frenar los cultivos transgénicos, sin embargo es fundamental que más personas compartamos la misma visión sustentable de conservación, ya que ciertamente la unión hace la fuerza.

¿Y Chile?, bueno Monsanto tiene plantas en Viluco (Buin), Melipilla, Rengo, Rancagua, Temuco y Santa Julia (Graneros)… ¿lo sabía?

Info:
– “Lucha contra Monsanto: Resistencia de los movimientos de base al poder empresarial del agronegocio en la era de la “economía verde” y un clima cambiante”. Marzo, 2012
– Monsanto.com

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