Las jirafas de Níger

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A mediados del siglo XIX, Níger todavía bullía de leones, búfalos cafres, monos, rinocerontes y antílopes, y toda África occidental era un hábitat de las jirafas. Cuando llegó el período colonial francés también lo hicieron las armas de fuego, y se inició la caza furtiva. A las jirafas se les daba muerte para obtener carne y cuero, mientras que con sus lenguas y genitales se hacían talismanes. Con los huesos hervidos se elaboraba una pasta para combatir la fatiga. Las muchachas que llegaban a los 25 años sin casarse depositaban colas de jirafas en el agua en la que se bañaban para atraer a los amantes.

En 1993 solo quedaban 120 jirafas en Níger, cuando el programa de una ONG para comercializar de forma sostenible la madera seca de la sabana circundante tuvo un efecto contrario al pretendido, ya que la gente cortaba miles de árboles vivos y los dejaba secar antes de venderlos. Con esa pérdida de alimento, la población de jirafas de Níger se redujo a 50 ejemplares. Un etólogo francés que estudiaba la manada inició una campaña para salvarlas; se prohibió cortar leña, y la manada de Níger se reabasteció con jirafas que habían escapado de Malí y Nigeria. Actualmente, con los arbustos y acacias recuperándose poco a poco, hay alrededor de 250 jirafas nigerianas en el país. Sin embargo estas deben coexistir con el rebaño de cabras que pululan a su alrededor. Antaño las jirafas se refugiaron aquí porque esta sabana estaba deshabitada; hoy, miren a donde miren sus ojos, a casi seis metros del suelo solo divisan chozas de paja.

Fragmento del libro La cuenta atrás” de Alan Weisman.
Edición en español de junio 2014 – pagina 278.

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1 Comentario

  1. Karina

    Pobres Jirafitas, siempre me han causado preocupación, espero que la vida para ellas mejore y seamos nosotros los erradicados de la tierra.

    Buena Página, me hice Fan

    Kari (delnortechico)

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